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Las tres áreas principales del liderazgo: una responsabilidad compartida

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Cuando me preguntan qué es ser líder, prefiero pensar en otra manera de formular la interrogante: ¿cuál es la identidad que una persona debe adoptar para que otros la reconozcan como tal?

El liderazgo no es simplemente una función, un cargo o una posición. Un guía representa una identidad que se adopta, se trabaja y se encarna; dicha personalidad termina siendo determinante para la vida de quien decide asumirla.

He sido formado principalmente por John Maxwell y Brian Tracy; también comparto la mirada de Simon Sinek, quien ha sido un modelo importante para mí, porque percibo cierta cercanía con su forma de observar el liderazgo desde el propósito. Sin embargo, mi trayectoria en la dirección de equipos me ha acercado más a Dios que a cualquier otro mentor internacional.

Para mí, un líder es alguien que guía porque sabe dejarse guiar, además conoce cómo dar instrucciones claras porque también ha aprendido a seguirlas. Sumado a esto, entiende que dirigir es una oportunidad para mostrar el amor de Dios, así como uno de sus propósitos: «Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia».

No soy un pastor, solo estoy matriculado en La Ruta del Líder y ha sido en ese camino donde he logrado distinguir que todas las voces correctas tienen algo en común: vienen de la misma fuente.

Al igual que algunos de los orientadores en liderazgo y espiritualidad que sigo, he descubierto un principio que hoy resume gran parte de mi experiencia, construcción individual e ideología como guía en formación: los empresarios somos la herramienta que Dios puso en la tierra para multiplicar la abundancia que Él tiene para darnos.

No acostumbro separar al emprendedor del líder, aunque pueden existir comerciantes cuya capacidad de gestión todavía no es la mejor. También creo que un referente «de cierta forma», nunca se consolida completamente. Por eso, el liderazgo debe asumirse con humildad. Cuando me refiero a este rol hablo de un llamado; jamás de una posición.

Quiero compartir tres conceptos para explicar esta perspectiva, los cuales ayudan a mis clientes a comprender la postura que deben tomar: el ser humano en el que deben transformarse para inspirar a otros, logrando así convertirse en sujetos altamente conscientes.

El canal

Un canal es un medio para transmitir algo; es el conducto por donde eso se mueve y es el portal por donde ese algo viaja. Puede ser energía, agua, ondas de radio o delta, leche, incluso miel. Tú escoges la vía, además de lo que vas a verter en ella, con el propósito de distribuirlo hacia cierta parte. Ese es el primer componente del líder, y responde a preguntas esenciales:

  • ¿Qué clase de canal soy?
  • ¿Qué estoy transportando para entregarle a otras personas?
  • ¿Lo hago desde la conciencia o desde la urgencia?

Un líder no solo dirige acciones; también transmite poder, visión, intención y propósito. Por ende, antes de cuestionarnos qué queremos lograr, deberíamos analizar qué estamos dejando pasar a través de nosotros.

El elemento multiplicador

Conocemos la historia de la multiplicación de los panes y los peces. Este relato presenciado por más de cinco mil personas ha sobrevivido durante más de veinte siglos. Un hombre llamado Jesús expandió milagrosamente cinco panes y dos peces aportados por un muchacho, logrando alimentar a una multitud —sin contar mujeres ni infantes— hasta llenar doce canastas con los restantes.

Nuestro medio se convierte en el instrumento de un mentor cuando llegamos a ser multiplicadores; es decir, cuando la prosperidad comienza a brotar desde el canal que representamos. Pero alguien nutre esa vía. Por consiguiente, debemos entender cuáles son las fuentes que nos abastecen.

Aquí deseo hablar sobre el estilo de gestión de un sujeto próspero; pensemos en el empresario que espera recibir más de lo que entrega, alguien que no es abundante en el intercambio de la energía del dinero, difícilmente puede convertirse en un puente con flujo saludable, porque todo lo que se estanca deja de producir multiplicación.

Por eso, algunos negociantes y líderes con los que he trabajado sienten que hacen mucho, pero no avanzan. Tienen agua estancada que no circula.

El dinero es energía, de manera que esa fuerza en movimiento resulta infinita. La riqueza es como un gran amigo que nos visita: llega algunos días, nos trae bendiciones, felicidad, regalos, grata compañía y excelentes conversaciones desde el corazón.

Pero también debe irse, no podemos retenerlo, ya que la opulencia debe dejarse fluir. Si no somos reproductores de todas las bendiciones que recibimos, entonces algo en nuestro liderazgo no está creciendo.

El custodio

Este tercer principio es clave en el liderazgo: no somos los dueños absolutos de la riqueza; somos administradores de algo más grande que nosotros.

El patrimonio forma parte de una red energética más amplia de la que todos somos parte; cuando digo todos, me refiero al conjunto de seres, incluso aquellos que parecen inanimados. El dirigente consciente asimila que sus posesiones no le pertenecen únicamente para acumularlas, sino para gestionarlas, amplificarlas y ponerlas al servicio de un propósito mayor.

Ser custodio implica responsabilidad, madurez y comprender que la prosperidad no se mide solo por lo que recibimos, sino también por lo que somos capaces de sostener, honrar, al igual que compartir.

El liderazgo empieza en uno mismo

Estos tres principios —el canal, el elemento multiplicador y el custodio— son la base de una forma de dirección donde el autoliderazgo representa la etapa inicial. Este no nace en la superficie, sino en las profundidades de nuestra oscuridad interna.

El autoliderazgo es un ejercicio de decisiones que crea hábitos, carácter y destino, pero esas áreas quiero enseñártelas otro día. Por ahora, te dejo con esta reflexión:

Lo que has vivido, de alguna forma, lo has provocado. Ahora decide qué quieres generar a partir de hoy. Vuélvete intencional, conviértete por fin en el líder de tu propia vida, siendo un canal multiplicador que administra la abundancia sin celos ni apegos.

Fue un honor escribir estas palabras para ti.

Detalles del taller
Lugar: Universidad de las Ciencias y el Arte, San José
Fecha: 28 de mayo
Horario: 8:30 AM a 12:00 PM
Las personas interesadas pueden inscribirse a través del enlace

Robert Mesén | Arquitecto de marca personal y corporativa
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mayo 23, 2026

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