Los gatos han acompañado al ser humano durante miles de años, brindando compañía, afecto y bienestar. En épocas recientes, la ciencia ha comenzado a analizar uno de sus comportamientos más característicos: el ronroneo.
Aunque todavía se requieren más estudios para comprender todos sus efectos, diversos trabajos sugieren que este sonido continuo de los felinos podría aportar beneficios tanto para nuestra salud física como emocional.
El ronroneo consiste en una vibración de baja frecuencia que generalmente oscila entre los 25 y 150 Hz. Curiosamente, este rango de ondas ha sido asociado en investigaciones con la estimulación de la reparación de tejidos, la consolidación de fracturas óseas, la disminución del dolor, al igual que la mejora de la recuperación muscular.
Se cree que estas vibraciones podrían ser una de las razones por las que los gatos se recuperan con rapidez de algunas lesiones; sin embargo, el mecanismo exacto aún continúa siendo objeto de estudio. En los humanos, convivir con estos animales y escuchar su ronroneo genera una sensación de calma así como de relajación.
El contacto físico con una mascota favorece la disminución de los niveles de cortisol, conocido como la hormona del estrés. Además, estimula la liberación de oxitocina, relacionada con el apego, la confianza y el bienestar emocional.
Como resultado, muchos individuos experimentan una reducción de la ansiedad, mejora en el estado de ánimo, junto con una sensación de compañía que puede ser especialmente valiosa en personas que viven solas, adultos mayores o quienes atraviesan situaciones de angustia.
Asimismo, algunas investigaciones observacionales han encontrado que los sujetos que conviven con felinos presentan un menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Este beneficio probablemente se relaciona con la reducción del estrés crónico, un mejor equilibrio emocional, a la par del efecto positivo que las mascotas poseen sobre la calidad de vida de sus dueños.
No obstante, es importante aclarar que estos estudios exponen asociaciones, pero no demuestran que el ronroneo sea el responsable directo de estos efectos.
La interacción con los gatos también puede favorecer hábitos saludables, como dedicar tiempo al descanso, fortalecer el vínculo afectivo, además de promover momentos de atención plena; aspectos que contribuyen a la salud mental y al bienestar general.
Desde el punto de vista médico, el ronroneo no sustituye tratamientos, medicamentos ni terapias, pero puede formar parte de un entorno que favorezca la relajación, el manejo del estrés, al igual que una mejor calidad de vida.
La evidencia científica continúa creciendo y abre una interesante línea de investigación sobre el papel que las mascotas desempeñan como apoyo para la salud humana.
La medicina no solo se encuentra en los fármacos. A veces también está en un abrazo, una caricia, o en el suave ronroneo de un gato que nos recuerda el poder terapéutico de la compañía y el afecto.
Dra. Frannia Arias Guzmán | Especialista en sobrepeso, obesidad y metabolismo
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julio 11, 2026


