Cuando el tipo de cambio del dólar baja, la mayoría de los empresarios costarricenses sonríe. Es comprensible: las importaciones abaratan, las deudas en dólares se sienten más livianas y el poder adquisitivo parece mejorar. Pero detrás de esa sensación de alivio, se esconde una trampa financiera que en más de treinta años de ejercicio profesional —y catorce de ellos enseñando costos en el aula universitaria— he visto destruir la rentabilidad de empresas que, en papel, parecían absolutamente sólidas. Este artículo no es para asustarlo. Es para que tome decisiones con información real.
El error más común: celebrar sin calcular
Cuando el dólar cae, el empresario que vende en colones y compra en dólares siente un beneficio inmediato en sus costos. Pero ¿qué pasa con el empresario que exporta, que factura en dólares, o que tiene contratos atados al tipo de cambio? Para él, la historia es completamente distinta.
Una PYME que factura en dólares y convierte sus ingresos a colones pierde poder adquisitivo real cada vez que el tipo de cambio baja. Si su precio de venta era competitivo con un dólar a ₡540 y hoy el dólar está a ₡505, su margen de contribución cayó sin que usted cambiara ni un solo precio en su lista.
Eso se llama erosión silenciosa de márgenes, y es uno de los fenómenos más peligrosos para la liquidez de una empresa mediana en Costa Rica. Lo he visto repetirse en salones de clase y en auditorías: la empresa que no mide sus costos en tiempo real, no sabe que está perdiendo hasta que el banco le llama.
Los tres efectos que nadie le está contando
- Sus precios en colones ya no cubren sus costos reales: Como profesor de costos, el primer principio que enseñé durante catorce años fue este: el precio de venta debe cubrir el costo total más el margen esperado, no el costo de ayer. Si sus insumos o materias primas son importados y los compra en dólares, una baja temporal del tipo de cambio puede generar una falsa sensación de ahorro. Cuando el dólar vuelva a subir —y siempre vuelve— sus precios de venta en colones ya no alcanzarán para absorber el incremento. Las empresas que no ajustan su estructura de costos en tiempo real terminan subsidiando a sus clientes sin saberlo.
- Su punto de equilibrio se mueve sin que usted lo vea: Uno de los conceptos más prácticos que existe en la gestión financiera de una PYME es el punto de equilibrio: cuánto debe vender para no perder. Lo que muchos empresarios ignoran es que ese número cambia con el tipo de cambio. Si parte de sus costos fijos o variables están en dólares, un dólar bajo hoy significa un punto de equilibrio aparentemente más fácil de alcanzar. Pero si no blinda su estructura de precios, el día que el dólar suba, va a necesitar vender mucho más para llegar al mismo punto. Ese rezago entre la realidad del mercado y los números de su empresa es exactamente donde nacen las crisis de liquidez.
- Su competitividad frente a productos importados se reduce: Un colón fuerte abarata las importaciones. Eso significa que sus competidores que traen productos del exterior tienen un costo de producto más bajo hoy. Si usted produce localmente o tiene costos predominantemente en colones, la presión sobre su precio de venta aumenta justo cuando su margen ya está apretado. Las NIIF para PYMES —estándar contable que aplica a la mayoría de empresas costarricenses medianas— exigen revelar este tipo de riesgo en los estados financieros. Si su contador no lo está haciendo, usted está tomando decisiones sin toda la información.
¿Qué debe hacer su empresa hoy?
La respuesta no es entrar en pánico ni dolarizar todo. La respuesta es gestión financiera estratégica, que incluye al menos tres acciones inmediatas:
- Audite su estructura de costos: Identifique qué porcentaje de sus costos está indexado al tipo de cambio y cuál no. Esa radiografía le dirá cuánto margen real tiene hoy versus hace seis meses.
- Revise sus contratos con clientes y proveedores: Muchos empresarios descubren tarde que firmaron contratos en colones sin cláusula de ajuste cambiario. Hoy es el momento de renegociar antes de que el ciclo se revierta.
- No tome decisiones de inversión basadas en un tipo de cambio coyuntural: El dólar bajo de hoy no garantiza el dólar bajo de mañana. Las decisiones de endeudamiento, expansión o compra de activos deben evaluarse con escenarios de estrés cambiario.
Una reflexión final
En mis años en el aula, la pregunta que más repetían mis estudiantes era: «¿para qué me sirve saber costos si tengo un sistema que los calcula?» Mi respuesta siempre fue la misma: el sistema calcula. Usted decide. Y para decidir bien, necesita entender qué significan esos números.
En KEVAS no contamos números. Construimos arquitecturas empresariales que generan riqueza y protegen patrimonios. Y una de las lecciones más importantes que hemos aprendido en más de tres décadas acompañando empresas costarricenses es esta: las crisis no avisan. Pero siempre dejan señales que el ojo entrenado sabe leer. El tipo de cambio es una de esas señales. La pregunta es si usted la está leyendo a tiempo.
Wilson Esquivel Serrano | Director KEVAS Consultores y Asesores
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